la kimera de lux

la kimera de lux
el sueño del vuelo profundo

domingo, 6 de mayo de 2007

Eco y Narciso


Eco, era una ninfa hija de la Tierra y del Aire que estaba enamorada de Narciso. Ella había sido castigada por Hera, pues la había distraído con relatos y cuentos mientras Zeus salía al encuentro de cualquier aventura para serle infiel. De esta manera, Eco sólo podría hablar cuando alguien le hiciera una pregunta y solamente contestaría lo que le preguntaran y nada más.Narciso era casto, hijo del río Cefiso, divinidad de las aguas y de la ninfa Liriopea; pero esta pureza más bien era producto de su desinterés por las mujeres. Para Narciso, los ofrecimientos y gestos de Eco carecían de atractivo, y en uno de tantos encuentros le preguntó: “¿Qué quieres, Eco?”. Ella suspiró de alivio y le contestó: “Quiero demostrarte mi amor, Narciso, deseo que nos unamos igual que lo hacen los dioses y los humanos”.Narciso, molesto, la alejó con brusquedad diciendo: “Las mujeres son odiosas, pesadas; déjame en paz”. Y sin hacerle caso, se fue. Irritada por el insulto, Eco acudió ante Zeus y le pidió que la ayudara a castigar a Narciso. El dios le aconsejó que se olvidara de ese muchacho y que mejor se fijara en el sátiro Pan, que sí la quería. “Pan no me gusta”, contestó Eco, “es feo y deforme, de pies hendidos y cola de cabra; tiene cuernos y sólo sabe tocar la siringa pastoril”.Ante la insistencia de Eco, Zeus sentenció: “Este casto joven se enamorará apasionada e inevitablemente de la primera imagen o persona en quien pose sus ojos”. Y así, ocurrió que cierto día, fatigado después de la cacería, Narciso se acercó a una laguna a saciar su sed cuando vio su imagen reflejada sobre la superficie del agua, quedando fascinado; cumpliéndose así la condena de Zeus.Narciso se enamoró de sí mismo hasta perder la razón. Alucinado, permanecía largo tiempo inmóvil, admirando su propia belleza; hasta que un día se convenció de que esta imagen era otra persona que le tendía los brazos amorosamente. Narciso se arrojó al lago, queriendo poseer esa imagen, y se ahogó. Cuando las náyades acudieron al lago encontraron, justo en el lugar donde Narciso había muerto, una pequeña planta blanca y amarilla: era Narciso convertido por Zeus en una flor.